"Vivimos al borde del sentido."

11.12.2013

quizás algún día.

Quisiera arrancarme el corazón, o el estómago, me llama la atención que no sientas con el cuerpo; quisiera en realidad arrancarme el cerebro o la tiroides, no quiero nunca sentir nada más con el cuerpo.

Suena tan tentador el escape, pero es tan difícil en esta realidad. Quisiera irme a las montañas, frías y desoladas, ver el amanecer y pensar que un día nuevo está naciendo, que este día será mejor que el anterior. Pero sé que esas imágenes nunca las podré quitar de mi córnea, sé que este sentimiento no me lo puedo sacar ni con la conversación más profunda, ni con el llanto más catártico.

A veces pienso que nos va a ganar, que me van a ganar, porque así es la historia de mi vida, siempre me dejan por quienes parecen mejores o quizás sólo fue mi padre, quizás nadie más lo hará, quizás era la edad, quizás no. 
En días como hoy, me dan ganas de que se acabe todo, de que el brujo y el enano se lleven el premio mayor y destruyan todo lo que he conocido. En días como hoy, quisiera no ser parte de esta guerra; en días como hoy, siento como todo se va callendo de a poco, como el destino se acerca a paso lento y aterrador, listo para destruirnos, todo desaparece y quedo en la nada.


Hoy siento que no puedo hacer nada para arreglarlo, hoy sé que esto se va a terminar.

11.10.2013

Ha sido un día muy frío, pero no lo he sentido. Caminar contigo es uno de los mejores regalos que me ha dado esta existencia.

8.16.2013

Como quisiera poder perdonar.

Me llena, me sobrepasa, mi corazón se apreta y quisiera irme, pedalear hasta no poder más, que me duela todo el cuerpo mientras perdono, mientras olvido y mientras dejo de existir. 

Desaparezco en un sinfín de vueltas de una rueda infinita que no me deja volver, sólo seguir, avanzar hacia adelante dejándolo todo atrás, olvidando todo, perdonando tus errores y todos los míos, redimiendo. 

Con el sudor se deslizan todos mis pesares y el viento los planta en la tierra donde crecerá un mundo mejor tras mi partida, los árboles se estremecen ante tanto odio dentro de un sólo ser, pero me honran con el sonido de sus hojas al viento, con el aire más limpio que han podido expulsar y con ese último aire, viene mi último respiro, aspiro profundo, lleno mis pulmones y mi estómago, mis pies, manos, cadera, mi útero, mi pecho, hombros, brazos y piernas, sintiendo que por un momento vuelo al sentirme completa, entonces expiro vaciándome hasta el fin de mi vida y el inicio de otra más pura.

8.12.2013

caminaba serena mientras observaba los vestigios de una noche violenta en mi barrio, desconcentrada miré hacia la calle y te vi, me venías mirando como un soñador enamorado, ibas en bicicleta y yo sonreí, pero seguiste pedaleando y sin mirarme más desapareciste al doblar en la esquina.
Y sólo entonces comprendí que no eras tú.

7.12.2013

Y tú, deseo invisible que perdió la palabra,
¿es esa razón para no escribirme?
Si nuestro amor es tan grande como la luna más llena
y brillante como el sol más cálido.
Vuelve a mi, te pienso, te sueño, te deseo.

Escríbeme como si nunca me hubiera ido,
escríbeme como si me hubiera ido para siempre.
Recuérdame y olvidame para tenerme en tu mano,
para ser mi dueño una vez más.

Pero no me olvides tanto, porque puede ser,
que una de esas veces te olvide yo.

Y si los dos nos olvidamos,
¿cómo volveremos a amarnos con fervor?